Un nuevo estudio sugiere que las herramientas de inteligencia artificial se están convirtiendo en parte de la forma en que los jóvenes procesan el estrés, las relaciones y la incertidumbre personal, no como sustitutos de la conexión humana, sino como espacios de reflexión con baja fricción emocional.
Un número creciente de jóvenes está utilizando herramientas de inteligencia artificial para hablar sobre problemas personales, procesar emociones y gestionar el estrés cotidiano, según nuevos datos de una encuesta realizada por MyIQ. Los resultados apuntan menos a un colapso de las relaciones humanas que a un cambio más amplio en la forma en que las personas acceden al apoyo emocional en vidas cada vez más digitalizadas.
La encuesta, basada en respuestas de 11.620 adultos de Estados Unidos, Reino Unido, América Latina, la Unión Europea y Australia, reveló que entre los participantes de 18 a 34 años, un 28% afirmó que la IA los entiende mejor que las personas que los rodean. Una proporción similar señaló que les resulta más fácil hablar de asuntos personales con herramientas de IA que con amigos o familiares.
La señal más clara de los datos no es un apego emocional hacia la IA en sí, sino el papel que estos sistemas empiezan a desempeñar como espacios privados e inmediatos para la reflexión. Los participantes más jóvenes asociaron repetidamente las conversaciones con IA con una menor presión social, neutralidad emocional y la posibilidad de expresar pensamientos sin interrupciones.
Entre los encuestados de 18 a 34 años, un 34% afirmó haber utilizado herramientas de IA para hablar sobre problemas emocionales o personales, incluidas relaciones, estrés y decisiones importantes de vida. Dentro de ese grupo, un 26% dijo preferir las conversaciones con IA porque se sentían “menos juzgados” que al hablar con otras personas.
En todos los grupos de edad, un 31% afirmó que se sentiría cómodo recurriendo a la IA para recibir apoyo emocional o tranquilidad durante periodos difíciles, mientras que un 22% señaló haber vuelto a utilizar IA varias veces como forma continua de apoyo personal, y no solo para interacciones aisladas.
Las diferencias regionales también fueron relevantes. En América Latina, el nivel de interacción emocional con herramientas de IA fue especialmente alto: un 36% de los encuestados de 18 a 34 años dijo haber hablado sobre desafíos personales con sistemas de IA. Las cifras comparables fueron del 29% en Estados Unidos, 27% en Europa, 25% en Australia y 24% en Reino Unido.
El patrón refleja un cambio más amplio ya visible en la cultura digital, donde las herramientas de IA se utilizan cada vez más no solo para productividad o búsqueda de información, sino también para procesar emociones. Para muchos usuarios jóvenes, la IA se está convirtiendo en un espacio sin consecuencias sociales donde ensayar conversaciones difíciles, organizar pensamientos y gestionar incertidumbres antes de trasladar esas emociones a relaciones reales.
Los datos también sugieren que la comodidad emocional desempeña un papel central en el regreso recurrente a estos sistemas. Entre quienes habían utilizado IA para asuntos personales, un 41% dijo valorar la ausencia de reacciones emocionales, mientras que un 33% aseguró sentirse más cómodo expresándose honestamente ante un sistema no humano.
Al mismo tiempo, los resultados apuntan a tensiones emergentes relacionadas con la dependencia emocional y la intimidad digital. Un grupo más pequeño, aunque significativo, de participantes, 17%, afirmó haber desarrollado algún tipo de apego emocional o dependencia hacia herramientas de IA con las que interactúan regularmente.
La distinción entre apoyo emocional, autorreflexión y diálogo asistido por IA parece cada vez más difusa entre los jóvenes adultos que ya desarrollan gran parte de sus vidas a través de plataformas digitales. Más que reemplazar completamente las relaciones humanas, la IA comienza a ocupar un papel más específico, aunque cada vez más normalizado: una capa conversacional permanente situada en algún punto entre un diario personal, la terapia, los motores de búsqueda y la amistad.
Los propios participantes describieron con frecuencia la IA no tanto como un sustituto de las personas, sino como una forma de reducir la fricción emocional. Muchos señalaron que las conversaciones con IA resultan más sencillas porque los sistemas no interrumpen, no reaccionan emocionalmente ni generan la presión social que puede acompañar conversaciones difíciles con amigos, parejas o familiares.
En todas las regiones analizadas, un 38% de los encuestados afirmó creer que las personas se están volviendo emocionalmente dependientes de las herramientas de IA sin reconocer plenamente el alcance de esa dependencia. Mientras tanto, un 44% dijo esperar que la IA desempeñe un papel cada vez mayor en el apoyo emocional y la orientación personal en los próximos años.
Los resultados no sugieren que la IA esté reemplazando las relaciones humanas. Sí apuntan, sin embargo, a un cambio creciente en el lugar al que recurren primero muchos jóvenes cuando intentan procesar estrés, incertidumbre o malestar emocional. A medida que la IA conversacional se integra en la vida cotidiana, la frontera entre la reflexión privada y el apoyo emocional asistido por máquinas podría volverse cada vez más difícil de distinguir.
Sobre MyIQ:
MyIQ fue lanzado en 2024 y ya es utilizado por más de un millón de personas en todo el mundo. Es una plataforma digital de autoconocimiento que ofrece mucho más que una puntuación de IQ, con más de 9 millones de tests completados en categorías cognitivas, de personalidad y relaciones, todos con insights personalizados y accionables. La plataforma incluye más de 25 juegos cerebrales, más de 150 puzzles de inteligencia, más de 20 horas de contenido en vídeo impartido por expertos y más de 300 lecciones sobre inteligencia emocional, resolución de problemas, innovación, confianza y toma de decisiones. A través de su test de IQ, evaluación integral de personalidad y test de relaciones, MyIQ proporciona feedback estructurado y personalizado para ayudar a las personas a comprender mejor su mundo interior y su comportamiento.
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