Los trabajadores que utilizan la IA con regularidad afirman que se sienten más autosuficientes, pero también menos inclinados a pedir consejo, intercambiar ideas espontáneas o conocer cómo piensan sus compañeros.
Casi tres de cada cuatro empleados que utilizan la IA con regularidad plantean ahora a un chatbot preguntas que antes habrían dirigido a un compañero, según una nueva encuesta global de MyIQ. El hallazgo sugiere que uno de los efectos más relevantes de la IA en el entorno laboral podría estar produciéndose fuera de las reuniones formales, las descripciones de puestos y los informes de productividad.
La encuesta, realizada a 22.481 adultos de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia, Europa, América Latina, Sudáfrica, Singapur, Nueva Zelanda y Emiratos Árabes Unidos, reveló que el 74% de los usuarios habituales de IA formula ahora a esta tecnología preguntas que antes planteaba a sus compañeros de trabajo.
Este cambio no está sustituyendo principalmente la colaboración programada. Está reduciendo los intercambios más pequeños que tradicionalmente formaban parte del trabajo cotidiano: comprobar una hipótesis, pedir una segunda opinión, preguntar cómo funciona un proceso o comentar una idea todavía sin desarrollar.
Entre los encuestados, el 59% afirmó que solicita segundas opiniones a sus compañeros con menos frecuencia que antes de utilizar la IA. Otro 48% señaló que las conversaciones espontáneas durante la jornada laboral se habían vuelto menos frecuentes.
Esas interacciones cumplían más de una función. Una pregunta podía resolver un problema inmediato, pero también permitía descubrir quién tenía experiencia en un área, cómo otra persona abordaba la incertidumbre y qué compañeros estaban dispuestos a ayudar. La IA puede conservar la respuesta práctica y, al mismo tiempo, eliminar buena parte de esa información social.
Sarah Meyer, directora general de MyIQ, señaló que la relevancia del cambio no reside únicamente en quién, o qué, proporciona la respuesta.
“La IA no se limita a retirar una pregunta de la bandeja de entrada de un compañero. También elimina el momento en el que una persona observa cómo piensa otra. Cuando esto se repite a lo largo de una semana laboral, esos intercambios ausentes pueden traducirse en menos oportunidades para generar confianza, compartir criterio y hacerse visible dentro de un equipo.”
Esta diferencia se refleja en la manera en que los empleados describen a sus compañeros. El 46% afirmó que ahora sabe menos sobre cómo piensan o afrontan los problemas las personas que les rodean, porque tienen menos motivos para pedirles ayuda. El 43% indicó que sus compañeros se habían vuelto más difíciles de interpretar profesionalmente.
Los efectos pueden ser especialmente relevantes para quienes todavía están tratando de consolidar su lugar dentro de una organización. El 38% de los encuestados afirmó que los empleados recién incorporados disponen ahora de menos oportunidades naturales para establecer relaciones, porque muchas interacciones rutinarias ya no se producen.
Los resultados no demuestran que el uso de la IA debilite directamente las relaciones laborales. Sin embargo, sí indican que los empleados asocian una mayor dependencia de la tecnología con un cambio en la frecuencia con la que consultan, observan y aprenden informalmente unos de otros.
Ese cambio también parece aportar un beneficio. El 71% de los encuestados afirmó que la IA les había hecho sentirse más autosuficientes en el trabajo, mientras que el 62% indicó que se sentía más cómodo tomando decisiones de forma independiente que un año antes.
La tensión reside en aquello que esa independencia puede estar desplazando. El 44% afirmó que ahora valida su razonamiento con la IA en lugar de hacerlo con otra persona. Al mismo tiempo, el 53% describió su jornada laboral como más transaccional que antes de adoptar esta tecnología.
El patrón apunta a una distinción más amplia entre la eficiencia individual y el entendimiento colectivo. Un trabajador puede obtener una respuesta más rápido sin llegar a saber qué compañero posee la experiencia pertinente. Una decisión puede requerir menos debate, pero también ofrecer a otros miembros del equipo menos oportunidades para aportar contexto, cuestionar una suposición o demostrar su criterio.
Las tecnologías laborales anteriores cambiaron el lugar en el que se producía la comunicación. La IA está empezando a cambiar si determinadas comunicaciones llegan a producirse.
El resultado no es necesariamente un entorno laboral menos colaborativo, sino uno más selectivo. Los empleados todavía pueden organizar reuniones, intercambiar mensajes y trabajar juntos en tareas formales. Lo que se está volviendo opcional es el contacto breve y no programado que antes se producía porque otra persona era la fuente de información más rápida disponible.
Esos intercambios rara vez aparecían en los indicadores convencionales de productividad. Sin embargo, los hallazgos de MyIQ sugieren que ayudaban a los trabajadores a comprenderse mutuamente, distribuir conocimiento informal y desarrollar confianza profesional. A medida que la IA facilita la resolución individual de problemas, las organizaciones pueden necesitar prestar más atención a las formas de aprendizaje laboral y conexión social que la eficiencia, por sí sola, no consigue reflejar.
Sobre MyIQ:
MyIQ se lanzó en 2024 y es utilizado por más de un millón de personas en todo el mundo. Es una plataforma digital de autoconocimiento que ofrece mucho más que una puntuación de coeficiente intelectual, con más de 9 millones de pruebas completadas en distintas categorías, entre ellas capacidades cognitivas, personalidad y relaciones, todas acompañadas de información personalizada y práctica. La plataforma ofrece más de 25 juegos mentales, más de 150 acertijos de inteligencia, más de 20 horas de contenido en vídeo elaborado por expertos y más de 300 lecciones disponibles sobre inteligencia emocional, resolución de problemas, innovación, desarrollo de la confianza y toma de decisiones. A través de su prueba de coeficiente intelectual, su evaluación integral de la personalidad y su cuestionario sobre relaciones, MyIQ proporciona comentarios estructurados y personalizados que ayudan a las personas a comprender mejor su mundo interior y su comportamiento.
MyIQ se lanzó en 2024 y es utilizado por más de un millón de personas en todo el mundo. Es una plataforma digital de autoconocimiento que ofrece mucho más que una puntuación de coeficiente intelectual, con más de 9 millones de pruebas completadas en distintas categorías, entre ellas capacidades cognitivas, personalidad y relaciones, todas acompañadas de información personalizada y práctica. La plataforma ofrece más de 25 juegos mentales, más de 150 acertijos de inteligencia, más de 20 horas de contenido en vídeo elaborado por expertos y más de 300 lecciones disponibles sobre inteligencia emocional, resolución de problemas, innovación, desarrollo de la confianza y toma de decisiones. A través de su prueba de coeficiente intelectual, su evaluación integral de la personalidad y su cuestionario sobre relaciones, MyIQ proporciona comentarios estructurados y personalizados que ayudan a las personas a comprender mejor su mundo interior y su comportamiento.