Una nueva investigación de ClarityCheck concluye que las personas suelen dar más peso a la información que parece haber sido elaborada con menor intención de presentar favorablemente a alguien, incluso cuando esa información puede ser más antigua o estar incompleta.
Una primera impresión formada en internet rara vez procede de una sola fuente. Una persona conocida a través de un perfil de citas, un intercambio profesional o un marketplace online también puede tener cuentas antiguas, comentarios públicos y otra información asociada a su nombre, imagen, dirección de correo electrónico o número de teléfono. Cuando esas fuentes describen a la misma persona de manera diferente, la gente tiene que decidir qué versión merece mayor confianza y hasta qué punto el propósito aparente de cada fuente debería influir en esa valoración.
Para analizar cómo toman las personas este tipo de decisiones, ClarityCheck encuestó a 12.300 adultos de Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido y América Latina que habían buscado en internet información sobre un contacto desconocido o relativamente reciente durante los dos últimos años. Entre ellos había personas conocidas a través de aplicaciones de citas, contactos profesionales, usuarios de marketplaces y otras personas con las que los encuestados habían empezado a relacionarse recientemente.
La intención percibida surgió como un factor importante. El 53% de los encuestados afirmó que era más probable que confiara en información sobre una persona cuando parecía haber sido publicada con otro propósito, en lugar de haber sido escrita específicamente para presentar a esa persona de forma favorable. El resultado sugiere que las personas tienen en cuenta las circunstancias en las que se creó la información al valorar hasta qué punto les resulta creíble.
El contexto en el que aparecía una afirmación también influía en la confianza. El 48% dijo que daría más peso a información sobre el trabajo o la educación de una persona incluida en un perfil profesional que a la misma afirmación en una biografía de una aplicación de citas o una red social. El 44% señaló que un comentario público o una referencia de alguien que pareciera conocer a la persona podía resultar más creíble que la misma afirmación hecha por la propia persona. Estos resultados indican que los encuestados prestaban atención tanto a la fuente de una afirmación como al propósito para el que parecía haber sido publicada.
La información más antigua también tenía mayor peso para algunos encuestados. El 39% afirmó que un perfil, publicación o cuenta pública antiguos podían parecer más sinceros que una descripción actual hecha por la propia persona. La antigüedad de la información no la hacía intrínsecamente más fiable, aunque sí podía hacer que pareciera menos deliberadamente adaptada a una interacción presente.
El escepticismo hacia la autopresentación llevó en ocasiones a buscar confirmación en otras fuentes. El 36% de los encuestados dijo haber buscado una segunda fuente antes de aceptar como cierta información importante que un contacto relativamente nuevo les había proporcionado sobre su trabajo, situación sentimental, identidad o antecedentes. Dentro de ese subgrupo del 36%, el 41% afirmó haber encontrado información que no coincidía por completo con el perfil o la descripción actual de la persona.
Este tipo de discrepancias puede deberse a razones comunes. Un cargo profesional puede seguir visible después de que alguien haya cambiado de puesto, una situación sentimental puede haber dejado de estar actualizada y una cuenta abandonada puede conservar información que ya no se mantiene al día. Por ello, una discrepancia aporta por sí sola información limitada si no se conoce también el contexto que la rodea.
La corroboración independiente aumentó la confianza de algunos encuestados. El 34% del total de participantes afirmó que encontrar de forma independiente el mismo dato en más de un lugar hacía que fuera más probable que confiara en él. Al mismo tiempo, el 43% señaló que los perfiles antiguos, los comentarios de terceros y otra información pública no deberían considerarse automáticamente más fiables, ya que pueden estar desactualizados, incompletos o carecer de contexto relevante.
Los resultados muestran que las personas no juzgan la credibilidad únicamente en función de si la información es reciente o procede directamente de la persona en cuestión. También prestan atención al motivo por el que parece haberse creado esa información y a si puede ser respaldada por otras fuentes. La información que parece haber sido menos deliberadamente gestionada para una interacción actual puede generar mayor confianza, mientras que los contenidos antiguos o procedentes de terceros también pueden introducir sus propias incertidumbres. Cuando distintas fuentes coinciden, la confianza puede aumentar; cuando entran en conflicto, el contexto que explica la discrepancia pasa a formar parte de la valoración.
Sobre ClarityCheck
ClarityCheck es una herramienta integral de verificación de antecedentes para números de teléfono, correos electrónicos e imágenes. Diseñada para la seguridad digital cotidiana, ClarityCheck ayuda a los usuarios a identificar al instante contactos desconocidos, rastrear perfiles sospechosos y detectar posibles fraudes mediante búsquedas por teléfono, correo electrónico o fotografía. Al combinar tecnologías de búsqueda inversa y OSINT, ofrece una forma simplificada de verificar identidades y protegerse en internet.
Contacto para medios
ClarityCheck
pr@claritycheck.com
Lauren Fellows
PR Manager
Para analizar cómo toman las personas este tipo de decisiones, ClarityCheck encuestó a 12.300 adultos de Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido y América Latina que habían buscado en internet información sobre un contacto desconocido o relativamente reciente durante los dos últimos años. Entre ellos había personas conocidas a través de aplicaciones de citas, contactos profesionales, usuarios de marketplaces y otras personas con las que los encuestados habían empezado a relacionarse recientemente.
La intención percibida surgió como un factor importante. El 53% de los encuestados afirmó que era más probable que confiara en información sobre una persona cuando parecía haber sido publicada con otro propósito, en lugar de haber sido escrita específicamente para presentar a esa persona de forma favorable. El resultado sugiere que las personas tienen en cuenta las circunstancias en las que se creó la información al valorar hasta qué punto les resulta creíble.
El contexto en el que aparecía una afirmación también influía en la confianza. El 48% dijo que daría más peso a información sobre el trabajo o la educación de una persona incluida en un perfil profesional que a la misma afirmación en una biografía de una aplicación de citas o una red social. El 44% señaló que un comentario público o una referencia de alguien que pareciera conocer a la persona podía resultar más creíble que la misma afirmación hecha por la propia persona. Estos resultados indican que los encuestados prestaban atención tanto a la fuente de una afirmación como al propósito para el que parecía haber sido publicada.
La información más antigua también tenía mayor peso para algunos encuestados. El 39% afirmó que un perfil, publicación o cuenta pública antiguos podían parecer más sinceros que una descripción actual hecha por la propia persona. La antigüedad de la información no la hacía intrínsecamente más fiable, aunque sí podía hacer que pareciera menos deliberadamente adaptada a una interacción presente.
El escepticismo hacia la autopresentación llevó en ocasiones a buscar confirmación en otras fuentes. El 36% de los encuestados dijo haber buscado una segunda fuente antes de aceptar como cierta información importante que un contacto relativamente nuevo les había proporcionado sobre su trabajo, situación sentimental, identidad o antecedentes. Dentro de ese subgrupo del 36%, el 41% afirmó haber encontrado información que no coincidía por completo con el perfil o la descripción actual de la persona.
Este tipo de discrepancias puede deberse a razones comunes. Un cargo profesional puede seguir visible después de que alguien haya cambiado de puesto, una situación sentimental puede haber dejado de estar actualizada y una cuenta abandonada puede conservar información que ya no se mantiene al día. Por ello, una discrepancia aporta por sí sola información limitada si no se conoce también el contexto que la rodea.
La corroboración independiente aumentó la confianza de algunos encuestados. El 34% del total de participantes afirmó que encontrar de forma independiente el mismo dato en más de un lugar hacía que fuera más probable que confiara en él. Al mismo tiempo, el 43% señaló que los perfiles antiguos, los comentarios de terceros y otra información pública no deberían considerarse automáticamente más fiables, ya que pueden estar desactualizados, incompletos o carecer de contexto relevante.
Los resultados muestran que las personas no juzgan la credibilidad únicamente en función de si la información es reciente o procede directamente de la persona en cuestión. También prestan atención al motivo por el que parece haberse creado esa información y a si puede ser respaldada por otras fuentes. La información que parece haber sido menos deliberadamente gestionada para una interacción actual puede generar mayor confianza, mientras que los contenidos antiguos o procedentes de terceros también pueden introducir sus propias incertidumbres. Cuando distintas fuentes coinciden, la confianza puede aumentar; cuando entran en conflicto, el contexto que explica la discrepancia pasa a formar parte de la valoración.
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