En un entorno donde los estilos de vida son cada vez más fáciles de observar, imitar y poner a prueba, los adultos más jóvenes parecen sentirse más cómodos tratando la identidad como algo provisional. Nuevos datos de MyIQ sugieren que experimentar con una posible versión de uno mismo no implica necesariamente esperar que esa identidad sea permanente.
Una parte cada vez mayor del desarrollo personal cotidiano pasa por la imitación directa. Las personas pueden adoptar las rutinas, la apariencia o los hábitos asociados con una determinada forma de vida antes de decidir si realmente encaja con ellas. Entre los adultos más jóvenes, este proceso parece tener una mayor probabilidad de ser temporal.
En una encuesta de MyIQ a 8.742 adultos, el 69% de las personas menores de 30 años afirmó haber adoptado deliberadamente los hábitos, la apariencia o las rutinas asociadas con un determinado tipo de persona porque quería experimentar cómo se sentía siendo esa persona. La proporción disminuyó entre los grupos de mayor edad, hasta el 55% entre quienes tenían entre 30 y 44 años, el 45% entre los de 45 a 54 años y el 36% entre los adultos de 55 años o más. En el conjunto de la muestra, el 52% afirmó haber experimentado con una identidad de esta manera.
La diferencia se hace más pronunciada cuando se pregunta a los participantes si ese experimento tiene que durar. El 61% de los menores de 30 años afirmó sentirse cómodo experimentando con un estilo de vida o una identidad incluso cuando sospechaba que acabaría abandonándolo. La proporción fue del 49% entre los adultos de 30 a 44 años, del 40% entre los de 45 a 54 años y del 29% entre los mayores de 55 años.
Los resultados sugieren que los adultos más jóvenes están más dispuestos a separar la experiencia del compromiso a largo plazo. Una persona puede adoptar una forma distinta de vestir, reorganizar sus rutinas diarias en torno a una nueva aspiración o comportarse de acuerdo con una identidad social que está considerando. Decidir dejarla atrás puede seguir aportándole una idea más clara de lo que encaja con ella.
Un tercer resultado apunta en la misma dirección. El 53% de los menores de 30 años afirmó que abandonar una identidad con la que había experimentado no hacía que la experiencia pareciera un fracaso. La cifra descendió al 40% entre los adultos de 30 a 44 años, al 32% entre los de 45 a 54 años y al 23% entre los mayores de 55 años.
Una persona encuestada de veintitantos años describió este enfoque de forma sencilla: “Antes pensaba que tenía que decidir qué tipo de persona era. Ahora creo que primero puedo probarlo.”
La diferencia entre los grupos de edad aparece en cada etapa del proceso. Los adultos más jóvenes tienen una mayor probabilidad de probar una posible identidad, muestran una mayor disposición a iniciar el experimento sabiendo que puede terminar y son menos propensos a interpretar el abandono como un fracaso. La encuesta no establece por qué existen estas diferencias, pero indica que la edad está estrechamente relacionada con el grado de permanencia que las personas esperan de la experimentación con la identidad.
Este patrón puede describirse como “alquiler de identidad”: adoptar temporalmente las rutinas y señales asociadas con una posible versión de uno mismo y decidir después si merece la pena conservarlas. El término describe una forma de experimentación personal en la que una elección temporal puede seguir proporcionando información útil.
Entre los adultos más jóvenes, esto puede modificar el papel que desempeña el compromiso en el desarrollo personal. Un estilo de vida, una estética o una aspiración abandonados pueden ayudar a reducir opciones futuras y aclarar preferencias. La identidad puede ser temporal, mientras que la información obtenida al vivir con ella puede durar mucho más.
Sobre MyIQ:
MyIQ se lanzó en 2024 y es utilizado por más de un millón de personas en todo el mundo. Es una plataforma digital de autoconocimiento que ofrece mucho más que una puntuación de CI, con más de 9 millones de tests completados en distintas categorías, entre ellas cognición, personalidad y relaciones, todos ellos con información personalizada y aplicable. La plataforma ofrece más de 25 juegos mentales, más de 150 acertijos de inteligencia, más de 20 horas de contenido en vídeo elaborado por expertos y más de 300 lecciones disponibles sobre inteligencia emocional, resolución de problemas, innovación, desarrollo de la confianza y toma de decisiones. A través de su test de CI, su evaluación integral de personalidad y su cuestionario sobre relaciones, MyIQ proporciona información estructurada y personalizada que ayuda a las personas a comprender mejor su mundo interior y su comportamiento.
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